La Coctelera

Yo, y nada mas.

29 jun 09

Quedé siendo yo y nada mas

Yo, con mis inseguridades

mis sentimientos y mis convicciones.

Yo, con todo el amor que estaba dispuesta a dar.

 

Y asi me dejaste desnuda, siendo yo nada mas,

sin mentiras, solo con mi mirada clavada en tus ojos,

en tus manos que tratando de quitar una mascara

arrancaron la piel de mi rostro...

en tus palabras crueles que, mientras tratabas de romper lo que parecía una armadura

rompías mi corazon, en pedazos....

 

Destruyendo lo que era yo y nada mas

lo que terminaron siendo restos de lo que yo solía ser

de lo que ya no soy, de lo que se terminó

 

 

De lo que después seré.

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12 VIDAS

10 may 09

Cuando leas esto, yo ya no serè lo que soy hoy, quizà nisiquiera serè nada.

Cuando estas lineas recorras con tu vista, todo serà muy diferente, y este momento que vivo ahora se habrà perdido en el tiempo, en mi mente, pero permanecerà grabado aqui, en estas palabras.

Yo me llamo Claudia, y cumpli 17 años hace 9 dias, mismo tiempo que llevo de vivir en casa de mis abuelos maternos.  Mi abuelo se llama Oscar y mi abuela es Margarita, ellos en su casa tienen una perra que se llama Casey y unos peces, que le regalamos mi mama y yo a mi abuela por el dia de las madres.

A mi abuelo le digo Tata y a mi abuela le digo Tita.

Mi mama tenìa 19 años cuando quedò embarazada, mi papà tenia 20 o 21, y cuando nacì mi mama tenia ya los 20 y mi papa 22.

 

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Te extraño

24 abr 09

Que no piensas apiadarte?

A veces te pones a brincar en mi alma como si fuese goma d mascar

teextraño

Because the angels never die.

Y hasta en mi nombre vives tu.

ANaiD

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Asi.

19 feb 09

Como si estuviera cayendo de muy alto

muy rapido

muy intenso.

 

Como una angustia fuerte en el pecho

como adormecida

como hipnotizada

como hechizada

como poseida

como enajenada

como entregada

como extrañandote

como recordandote 

como necesitandote   

como llamandote con la mente     

como deseandote       

como amandote         

como viviendote           

como escuchando             

como creando            

como muriendo         

por ti.        

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Asi.

19 feb 09

Como si estuviera cayendo de muy alto

muy rapido

muy intenso.

 

Como una angustia fuerte en el pecho

como adormecida

como hipnotizada

como hechizada

como poseida

como enajenada

como entregada

como extrañandote

como recordandote

como necesitandote

como llamandote con la mente

como deseandote

como amandote

como viviendote

como escuchando

como creando

como muriendo

por ti.

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Mas allà.

11 feb 09

Estas tu.

Mas allà de mis ideas y de todo lo que hago diariamente... mas alla de mis sentimientos superficiales y de cualquiera de mis creaciones baratas... TU eres lo profundo, lo que permanece, lo que me mueve.

Lo unico que ha sobrevivido a mis berrinches de adolescente, lo unico que ha sobrevivido a la a veces muy cabrona realidad....

Eres lo que escapa de mi entendimiento, de mi pensamiento, de los limites que marcan los cerros, y el rio...

Eres mas que todo, mas que cualquier ideal... Has sido una historia tan larga, como si fueras mi historia desde antes de haber nacido...

Eres tan... tan GRANDE, tan inmenso... tan inmenso. Son tus alas de magia que no se si son solo recuerdo... inmenso.

Y asi, asi se va pasando todo y me vas manteniendo a flote, como un recuerdo, una idea, como un momento... Y yo como dueña de todo esto que te guarda a ti en cada celula de cuerpo.

Mas alla de mi cuerpo y mi ciudad, mas alla del tiempo, del infinito tiempo, MAS ALLA!

mas alla que todo esto, lo que conozco y todo lo que jamàs conocerè... Porque aun si me fuese a otro mundo, te llevaria dentro, en mi alma, en mi alma que jamàs pierdo, en la que vives en cada fraccion de tiempo, siempre... siempre conmigo, aunque todo sea mas allà.

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De viaje.

24 dic 08

Pise las tierras lejanas que han cobijado tus pasos,
y respire el aire que ha exhalado tu cuerpo.
Dormí cobijada por las mismas estrellas que te miraron
y sentí tu presencia irreal, real por un momento.
El tiempo infinito vibrante, intenso,
con la violencia de una realidad chocante, ruda.
Guillotinando con cada segundo mis capacidades
controlándome, jugando conmigo,
haciéndome hoja, destrozada por el viento.
Y cada célula de mi cuerpo gritando descanso
mis pulmones, mi mente, mi boca! pidiendo aliento.
Mi alma derrumbándose ante ti
rompiéndose la piel y la esencia
resumiéndose a risas y quijadas tensas.
Y la negrura del miedo desgarrándose,
carcomiéndose, fundiéndose en luz
en fuego, en niebla, en precipicio.
Y la infinidad del tiempo acabando,
con frenesí, momento tras momento.
Muriendo y viviendo mil veces,
sin descanso, sin aliento.
Gritando sometida, hechizada...
quemándome en un grato sufrimiento.
Sin fin, sin fin el momento.
Y por fin exhale el aire, que había exhalado tu cuerpo.
Exhausta mire las estrellas, y en el fondo de mi ser, te ame de nuevo.

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Confesiones de una tarde.

15 sep 07

Nos encontrábamos sentados los dos en la mesita antigua que queda junto a la ventana, con sus dos sillas de hierro forjado, oxidado y pintado, tapizadas con terciopelo verde oscuro.
Llegó la mesera, nos ofreció la carta; la rechazamos, ya sabíamos que íbamos a pedir: café con leche y galletas, dos mentas y dos de esos chocolates franceses que venden ahi.
Miró por la ventana... la gente pasaba y el ambiente allá afuera se percibía muy agitado.
Una de las características que me llevana visitar ese lugar es esa sensacion de tranquilidad y de ''apartado del mundo''. De lugar solo y silencioso, donde las palabras son solo escuchadas por la persona a la que van dirigidas.
Lo miré y no dije nada. El no dijo nada tampoco. Miramos al mismo tiempo otra vez hacia afuera y me percaté de que estaba ya bien entrado el invierno.
Llegó la mesera. Guapa. Si, muy guapa. Pelirroja, ojos verdes y su piel no tan blanca. Los rizos le caían a los lados de la cara y sus dedos largos sacaron de la charola las tazas y las galletas, las mentas y los chocolates para ponerlos en la mesa.
Se dió la media vuelta y se fue sin decir nada, sin romper ese silencio medio incómodo que había entre nosotros.
Tomé una galleta y me puse a observarla. No era como las que comimos la vez anterior. A ésta le faltaba la canela espolvoreada en la parte de arriba, y estaba menos horneada. Quizá las habían hecho con prisa, aun sentía el calor del horno al tocarla.
Entonces por eso no tenía canela... lo habían olvidado. Sin el polvo de canela no sería lo mismo...
-Otra vez mirando la galleta?
Lo miré a él. Me quedé viéndolo de forma relajada... recordando como era él la vez anterior que estuvimos ahí. Sus ojos tenían brillo, su pelo estaba mas largo. Sus mejillas se veían un poco rosadas... se veía guapo.
- Y bien? - me dijo.
-Aún así falta la canela - Respondí.
Se rió, mostrándome que las cosas habían cambiado.
Sonreí también, para no parecer aguafiestas, pero notó mi incomodidad, y borró su sonrisa.
Miré las tacitas de porcelana en las que nos sirvieron el café. Eran pequeñas y daban esa sensación de estar bebiendo en el juego de té de la abuela. El café tenía un color extraño, por lo que me dí cuenta de que no había sido preparado con leche, si no con polvo de leche. Asi no me gusta el café.
-Pasan los años y en ti pasan como días- dijo, luego bebió un poco de café, sin apartar su mirada fija de mis ojos.
Quité mi vista de la taza de café para corresponder su mirada. -Y eso es bueno, o es malo?- pregunté.
-Bueno y malo-
Sonreía a cada cosa que decía. Estaba emocionado de volver a verme, mientras yo.. me sentía un tanto nostálgica.
-¿Por qué bueno y por qué malo?-
-Porque no has cambiado... la gente debe cambiar.
-La gente no cambia, evoluciona- le dije.
-Pues tu sigues exactamente igual.
No respondí. Quizá por la pereza de iniciar una de esas discusiones, o porque yo no sabía si tenía razón él o yo. Recargué mi codo sobre la mesa, y mi cabeza sobre mi mano... y continué mirando el café.
-Pareces aburrida. Acaso no hay nada de que hablar?
Bebí café.
-No... aburrida no, pareces triste, aflojerada, sin voluntad.
-Pareces imbécil- le dije yo, e inmediatamente los dos nos soltamos a reír.
Mi humor cambió un poco, me sentí un poco mas en confianza. Lo miré otra vez. La dulzura de las líneas que definían sus ojos y sus labios, los cuales mostraban una grata sonrisa. Su pelo lacio, oscuro. Sus pestañas naturalmente rizadas y sus ojos color miel. Su sonrisa hermosa.
Sonreí, ésta vez de buena gana.
-Eres un tonto- le dije.
Había una flor sobre la mesa, extendió su mano y la acomodó en mi cabello.
-Hermosa...- Dijo.

Continuará....

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